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lunes, 18 de noviembre de 2013

Cuando el no puedo se vuelve un no quiero.

Cuando el no puedo defender se vuelve un no quiero defender. Cuando el no puedo pasarla se vuelve un no quiero pasarla. Cuando el no puedo ir al rebote se vuelve un no quiero ir al rebote. Cuando el no puedo moverme se vuelve un no quiero moverme. 
"Cuando el no puedo se vuelve un no quiero."
Estoy especialmente crítico esta semana y voy a ser sincero, no estoy en mi mejor momento digamos.. como jugador. El caso es que llevamos una racha de derrotas (más que esperada, de hecho) y el equipo no parece reaccionar al completo. Es cierto que hay equipos superiores a nosotros, eso siempre va a ser así, pero también es cierto de que hay partidos en los que uno mismo tiene la sensación de que están ganando siendo inferiores técnicamente/físicamente. Ahora viene la pregunta, ¿por qué? Porque juegan mejor. 
Ah... vale... emmm ahora a alguien se le ocurre pensar: ¿Por qué juegan mejor?

Porque quizás no tienen "no quiero" en su equipo. El mayor problema de un jugador, a mi parecer, es cuando no le apasiona el baloncesto de la misma manera de la que me gusta a mí. Insisto que es a mi parecer, pero siento rabia e impotencia cuando veo aptitudes contrarias a las de querer jugar, dejarlo todo en pista y salir con la sensación de que quieres más. 

Desde aquí lanzo un grito al aire. Que lo coja quien quiera, que para eso estamos en un mundo "libre", al menos en lo que al baloncesto trata (o eso quiero creer yo). No transformemos el no puedo en no quiero, deja que el baloncesto sea la cosa más importante de las cosas poco importantes.
Entre tú (lector, animal, ser inerte capaz de leer, etc.) y yo, seamos claros: si no quieres defender, pasar, saltar, moverte... no juegues al baloncesto. Entiéndeme, no quiero decir que no vuelvas a jugar en tu vida, pero no eres tú, es el equipo. Que si uno quiere meter la pelota en el aro, pues se pone una canasta en casa y "carretera y manta".  El baloncesto es mucho más que meter canasta. Es la emoción del partido, es la asistencia que hace feliz a un compañero, es la grada emocionada al robar una pelota y hacer un contraataque. El baloncesto es aprender cómo pasar un bloqueo directo. El baloncesto es enseñar cómo botar a un niño pequeño. 
El baloncesto es celebrar las victorias con el equipo y sufrir las derrotas como un equipo. Ése es mi baloncesto, y creo que nadie me sacará eso de la cabeza, jamás. 

Ciertamente esta es una de las reflexiones más críticas, ya no sólo porque esté enfadado conmigo mismo, si no por todo en general. Siento si alguien se da por aludido, siento si a alguien le ha molestado. 
Pero que nadie se lo tome como algo personal, debo ser crítico. Quiero mejorar. 
Y esto es así, para mí el baloncesto es un sí quiero. 

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